Dada la riqueza ecológica de la montaña y el hecho de que sigue siendo el lugar de zonas no cultivadas o construidas (en ausencia de seres salvajes), las cadenas montañosas son zonas especialmente atractivas para el desarrollo de reuniones comerciales. Los Pirineos no son una excepción a la regla. Sin embargo, tienen sus especificidades que dan un color particular a las selecciones que se hacen allí. De hecho, la diversidad florística, pero también la distribución de la flora en el espacio y la densidad de población son elementos centrales para tener en cuenta una economía que se desarrollará localmente en torno a esta actividad de recolección. Por un lado, la distribución de la tierra determina el acceso al recurso, es diferente a cosechar genciana en los Pirineos donde los estivos son principalmente comunales y estatales, y, por ejemplo, en el Macizo Central donde la tierra es propiedad de muchos individuos con los que no contratamos de la misma manera. Por otro lado, no accedemos a los prados de altitud en los Pirineos de la misma manera que en los Alpes, lo que nuevamente determina el acceso al recurso y su entrega a los centros de procesamiento. Tales ejemplos, de carácter práctico, son numerosos. Por último, más allá de los aspectos fácticos y técnicos propios de los Pirineos, también es importante comprender la importancia de las percepciones (entre el bucolismo y el saqueo) generadas.